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  1. Hola Paloma, como esta propuesta me parece curiosa y al tiempo tentadora, voy a participar a mi manera, dato a dato y cosa por cosa. Supongo que la carga emotiva de esas palabras “perversas” es producto de la inquietud que nos traigan aquellos sucesos que definen. La relevancia de cada objeto o empresa en un momento de la vida puede trastocar nuestro equilibrio si nuestra vinculación con eso de lo que nos quejamos es exagerada positiva o negativamente. Mi móvil ha muerto ya está tan en uso que por familiar ha perdido fuerza dramática y poco explica. Aunque en origen se deba a que demos excesiva importancia a lo que con el hacemos. Me machaco en el gimnasio, se dice como muestra de un esfuerzo que se realiza como necesario, que de otra forma no se haría, así que puede sugerir que a uno no le guste entrenar sin una motivación externa. Otra cosa sería “vengo machacado” del gimnasio. Esto es que uno entrena mal, dado que de entrenar se vuelve mejor de cómo se ha ido. Me gano la vida, esto me encanta, como la diversidad de propuestas que haces. A uno le pagan por su trabajo y se gana la vida cuando no trabaja en aquello que le apasiona. En este aspecto, a mi me machaca trabajar en lo que no me gusta, así que no lo hago. Me sacrifico por los míos, no entiendo qué hay de perverso, si son los míos y hay que realizar sacrificios, lo perverso sería no hacerlos, o hacerlos por los tuyos. Si te refieres a la propia proposición “me sacrifico”, buscando tres pies al gato voy a sacrificar mi crítica para abordar que se pueda considerar el sacrificio como algo con carga negativa. Lo que es voluntario no sé que pueda tener de negativo. Vale que me sacrifican por el bien común, o te van a sacrificar por el beneficio de algunos, así, sin consultarte a ti, pues entiendo que no caiga muy bien el término. La última expresión la he dejado para el final a posta, no porque estuviera la última, si no porque está relacionada con las anteriores. No pareces ver nada malo en darlo todo, en minúscula. Pero esto choca con la consideración de sacrificio, ya sea mi esfuerzo o mi dinero o mi salud, darlo todo es literalmente un sacrificio. Tengo que hacer algo por obligación, es como machacarse, o comprarte otro móvil porque no puedas vivir sin sacrificar esa vía de comunicación, ni temporalmente. Tengo que darlo todo, es siempre una frase de motivación que uno se hace para ganarse el respeto a uno mismo. Como yo opino que uno debe estar dispuesto a darlo todo pero no a derrocharlo, habrá que considerar cómo lo vamos dando para que saquemos el máximo partido a la vida que nos ganamos en cada sacrificio que hacemos para no morir si no lo intento, ni en el intento. Me ha encantado, un cordial saludo.

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