Fin de curso

Todos los años, unas semanas antes de que terminen las clases, los niños celebran la fiesta de fin de curso del cole, aunque a mí más que un final estas celebraciones me evoquen progreso y nuevos comienzos.  Al margen de las diferencias entre unas y otras en todas ellas, madres, padres, familiares y amigos solemos aprovechar los minutillos entre saludos, concursos y competiciones para reponer fuerzas y cargar las pilas.

La temperatura suave y la luz de la primavera favorecen estas puestas a punto de modo que, ya puestos a relajar, relajamos no sólo el cuerpo sino también la cabeza y así, piano piano, nos abandonamos dulcemente a la ensoñación. Sumergirnos en el recuerdo de la actuación de nuestros hijos del año anterior o imaginar cómo será la del que viene, son la excusa perfecta para pasar nuestro propio examen de fin de curso.  La nostalgia, el alivio, el temor o la ilusión, van y vienen mientras dejamos que los pensamientos evolucionen indisciplinados a su propio antojo.

Es en esos brevísimos instantes, cuando sabemos con certeza si estamos a buenas o a malas con nosotros mismos, con la vida, y con todo lo que realmente nos importa.  Parece como si todos los sentidos que nos dotan de sentido se reunieran para celebrar su propia fiesta de fin de curso y la enérgica ilusión de los nuevos comienzos.

2 Comments

  1. Hola Paloma.
    Que tiempos aquellos, mi hija tiene 18 años hoy día.
    Aquellos años eran muy intensos y compartíamos mucho tiempo y actividades. Ahora es diferente. Algunas veces siento nostalgia, ella se sentía feliz de compartir con sus amigos y de que su esfuerzo fuera reconocido a través de medallas y trofeos.
    Ahora creo que para algunas cosas no quiere crecer, le está costando aceptar que lo siguiente es ser adulta y hacerse responsable de otras cosas.
    Algún día se dará cuenta de que esta etapa también tiene su parte buena.
    Y mientras, las mamás que aún estáis en ese momento disfrutar todo lo que podáis de ver a vuestros hij@s felices.

    Un abrazo guapa…….. Manuela.

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  2. Hola Paloma. También he vivido mis fin de curso y los de mis hijos, alguno como educador también y siempre es inevitable es nostalgia de la que hablas con esa revisión evaluadora de lo nuestro del curso acotado por lo de ellos. Aunque no hay descanso en la fase de vacaciones, sino otra forma de vivir entre cursos. Me encanta esto. Una reflexión preciosa. Gracias.

    Fran Canales

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