El efecto Streisand del contrachapado

EfectoStreisandblog

Cada vez que salta a los medios una noticia muy sonada – con “sonada” me refiero a polémica, controvertida y digna de conversación de barra de bar – aprendemos lo que no está escrito. Sin ir más lejos, la semana pasada la sonoridad de las noticias del mundo cultural y artístico han brindado, a diestro y siniestro, la oportunidad de aprender qué es el Efecto Streisand.

Lejos de la embriagadora emoción que nos inunda con la voz de la exitosa Barbra, el efecto Streisand no nace de un éxito, nace de un fracaso. Barbra fracasó en el intento de impedir que su mansión – desconocida para la mayoría de los mortales – apareciera en una foto elegida al azar para una campaña-denuncia de la explotación del entorno natural en la costa californiana. Ocurrió que el discreto intento de ocultar la casa al mundo fracasó a lo grande: la justicia desestimó la demanda de la artista, internet difundió a velocidad espídica las fotos de su hogar y el fracaso de Barbra se convirtió en un sonado éxito de publicidad inmobiliaria.

La crónica diaria de nuestras vidas también está salpicada de intentos de reparar fracasos. Afortunadamente existen las soluciones, y las soluciones a veces llegan por donde menos se las espera. Uno de los fracasos que probablemente ocupe los primeros puestos en el ranking de quebraderos de cabeza de la humanidad, es el fracaso escolar. Y es que lo de ponerse a estudiar frente a un jeroglífico indescifrable, que para colmo no gusta o aparenta carecer de la más mínima utilidad para el mundo real, puede ser letal. Otro fracaso que ocupa un lugar destacadísimo en el ranking de quebraderos, es la abnegada intención de mantener en orden el armario de la ropa, con mención honorífica para el cajón de los calcetines.

Por ese motivo, hace un par de semanas, en casa decidimos poner fin al caos doméstico comprando unas cuantas cajitas organizadoras. Una vez en la tienda me pareció dificilísimo elegir entre tanto color, tamaño y material. Afortunadamente, como ya he dicho antes, las soluciones llegan por donde menos se las espera. En este caso llegaba dando saltitos por el pasillo central, con camiseta negra estampada de purpurina dorada, leggin negro y melena midi (no se me ocurriría decir “melenita al hombro” bajo ningún concepto):

-“Mamá ¿qué te parecen estas? Son de contrachapado y es de buena calidad. Si te fijas la chapa tiene tres capas y la caja dos piezas de vena perpendicular a los lados: capas impares, venas perpendiculares ¡Mira tú por donde, ahora ya sé para qué me sirven las clases de Tecnología!”

Y así fue como recordé que el conocimiento, contrariamente a los calcetines, no ocupa lugar. Y así fue como la semana pasada aprendí algo que ahora ya está escrito: la mansión de Barbra fue la causa de un nuevo efecto y el contrachapado de unas pequeñas cajitas fue la causa de un efecto maravilloso: despertar al íntimo sentimiento de las pequeñas experiencias que engrandecen la vida.

2 Comments

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s