La felicidad, un asunto muy serio

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“Bueno y a tí ¿qué es lo que te hace feliz?”  He podido comprobar que las reacciones que provoca esta pregunta abarcan desde la risita nerviosa al más profundo desconcierto, pasando por las miradas de sospecha – hacia una, por supuesto – o las muy socorridas respuesta-pregunta – “y esto ¿a qué viene ahora?” – que a pesar de su galega denominación de origen, son una práctica común, extendida a lo largo y ancho de este mundo.

Lo cierto es que cuando empezamos a dar los primeros pasos hacia la búsqueda de la felicidad, nos suele perder el afán de la originalidad.  Es así como empezamos a buscar y rebuscar, a golpe de click de ratón, en las listas de actividades estrafalarias, extremas, dificilísimas, sofisticadamente globales y quizá por eso frecuentemente terminadas en -ing: puenting, rafting, jumping, diving, riding …

En el Instituto Noruego de Salud Pública se toman muy en serio esto de ser felices, no tanto por originalidad como por calidad de vida.  Parece que el hecho de estar satisfechos y sentir bienestar es determinante para nuestra salud, física y mental.  En Naciones Unidas también se toman la felicidad muy en serio,  tanto que el Secretario General de esta institución cuenta en su equipo de asesores con un experto, el economista Jeffrey Sachs, director de SDSN (Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible) que, entre otros asuntos, investiga soluciones de desarrollo sostenible que afectan felizmente a nuestras vidas.  En el ámbito académico, las universidades más prestigiosas del planeta (California, Minnesota, Harvard … ) se están mostrando escrupulosamente serias en sus indagaciones acerca de los gestos, claves y hábitos que nos traen bienestar.  Así que parece que la felicidad no es sólo un deseo de buen rollo y mejores vibraciones para los colegas, sino que la felicidad tiene, actualmente, la categoría de necesidad y derecho fundamental para el ser humano.

Una vez consideradas las condiciones externas de la felicidad cabe preguntarse  ¿Basta con tener la intención de estar bien para estarlo?  ¿Podemos hacer algo efectivo  para lograrlo?  ¿Qué gestos, actos o hábitos están a nuestro alcance para mejorar nuestras vidas?  Es curioso que en la escala de valoración de la felicidad, la genética sólo represente alrededor del 36% en la felicidad de una persona.  Es decir, todos y cada uno de nosotros podemos ponernos manos a la obra para vivir más satisfechos, haciendo aquello que esté a nuestro alcance para facilitarlo.  Para el experto danés en felicidad, Meik Wiking , la fuente de bienestar diaria  no nos la proporciona la originalidad de lo -ing , nos la proporciona el – para nosotros original – hygge , el placer de las pequeñas cosas.  Pasar tiempo con otros, movernos, ayudar a alguien y aprender algo a diario son pequeñas cosas que nos hacen la vida más hermosa.

Pero yo quiero aportar algo más, a la gallega, en forma de pregunta:  ¿Qué pasaría si reserváramos unos minutos al día para parar?    ¿Cómo sería permitirte el placer de detenerte en ese pequeño instante para avanzar?  ¿Cuánta vida dejaríamos de perder si perdiéramos la ambición permanente de lo extraordinario?  Quizá descubriéramos que la clave de la felicidad es la suma de pequeñas claves que tenemos a nuestro alcance constantemente, las veinticuatro horas que contiene cada uno de nuestros días.  Quizá descubriéramos la suavidad de lo cotidiano.   Quizá descubriéramos que tenemos a nuestro alcance un universo de  pequeños placeres que hacen que nuestra vida pueda ser una vida vivida a lo grande.

8 Comments

  1. Paloma, es maravilloso, gracias por recordarnos esos pequeños detalles que nos dan felicidad porque en esta jungla de sofisticación hay momentos q se olvida la sutileza de ser feliz.
    Un abrazo

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  2. Hoy, mi hija y sus dos hijos, mis nietos, con fuertes anginas, están en nuestra casa, para recibir los cuidados que necesitan. Hoy en urgencias cin mu hija, anteayer con mi nieto, el contagiador.
    Poder ayudar a los que quieres, es un motivo de satisfacción grande.
    La felicidad son momentos… sí, esa cañita al sol… surge, si estás en una coherencia vital… si realmente vives.
    ¡Estupendas reflexiones Paloma!

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  3. Me ha parecido precioso y sobre todo muy muy real. Vivimos en modo automático y no nos damos cuenta que las cosas mas simples e insignificantes son las que hacen la vida más agradable beneficiosa y le dan sentido a la palabra “vida”. Gracias por hacernos ver la vida de otra forma, mil besos.

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