Deseos de Veroño

DeseosDeVeroño

Ahora sí que sí. Se acabaron los días en bikini, las conversaciones con los pies en el agua y tu piel morena sobre la arena. Ya no es verano. Dicen que aún hace calor, que es veroño y que es momento de despedirnos. Las despedidas, como los dentistas o los ginecólogos, tienen muy mala prensa: dolor, disgusto, lágrimas furtivas y llantos desatados ¡Un dramón! Sin embargo, he decidido que despedirme de tí sea un acto de gratitud.

Por eso, y por si el mundo fuera muy grande, aunque a veces se nos antoje pequeñito, y no nos volviéramos a encontrar, quiero desearte cosas. Mis deseos para ti nacen de aquello en lo que creo. La lista de mis creencias no es grande como el mar pero sí es ordenada como las horas de sol, o las notas de una guitarra al atardecer, así que será fácil de enunciar.

Verás, en mi lista las tres primeras posiciones las ocupan tres grandes dones: el don de la Alegría, el don de la Disciplina y el don del Abrazo (este no está contemplado en el Manual Mundial de los Dones, pero como es mi lista yo lo pongo). Deseo que los tres te acompañen siempre. En consideración a tu afición a la literatura, diré que deseo que te acompañen como los tres mosqueteros acompañaron a D’Artagnan, o sea, todos para uno.

Pero no creas que te vas de rositas, no. Falta el uno para todos , que también te lo deseo. Es verdad que este es un deseo tramposo, una exigencia en toda la regla (siiii, ya sé que me gusta mandar y ponerme en jarras ¡Así está el patio!) Y estas son las reglas que te exijo:

– te exijo que cultives todo aquello que te haga reír y sonreír
– te exijo que tengas el coraje para mantenerte firme en tus propósitos
– te exijo que abraces fuertemente todo aquello en lo que creas y a todas aquellas en las que creas (me refiero a personas, en general ¡Que ya nos conocemos!)
Deseo decirte tan sólo una cosilla más: estos dones sólo estarán contigo si te desprendes del miedo a perder (dinero, tiempo, libertad …). Así que, de propina, deseo que no temas, que tan sólo elijas lo que de verdad deseas.

Para terminar, un último deseo, expresarte mi más profundo agradecimiento por lo reído, lo conversado y lo abrazado. Me falta añadir una última exigencia: que tengas un feliz Veroño,  y también, y por si acaso, una feliz  Vida.

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